RELACION ENTRE CHALETEROS Y LOCALES EN SAN LUCAS TOLIMAN, ATITLÁN
Universidad del Valle de Guatemala
Abstract:
Este trabajo trata acerca de las relaciones entre “chaleteros” (dueños de casas vacacionales) y los locales de San Lucas Tolimán, Sololá. Los chaleteros pasan entre una vez a la semana y una vez al año cada uno por el pueblo teniendo relación directa con los locales de San Lucas, de la etnia kakchiquel. En algunos casos existen buenas relaciones y en otros casos no. Después de seis semanas de trabajo de campo utilizando como metodología entrevistas formales a dueños de establecimientos que ofrecen servicios a chaleteros, entrevistas semi estructuradas y formales a chaleteros y entrevistas a locales utilizando muestreo de conveniencia. También utilicé observación participativa. Tenía las entrevistas preliminares hechas de antemano y se les hacían casi las mismas preguntas dependiendo de la categoría de entrevistado: chaletero, negocio o local.
Mis conclusiones fueron que si hay problemas entre los chaleteros y los locales. No son tan graves como pensé encontrar.
Valdría la pena arreglar los conflictos
ahora, antes que afecten el desarrollo turístico en San Lucas en el futuro.
Introducción:
En
San Lucas Tolimán existen varios tipos diferentes de turismo. Uno es el turismo
de paso. Son personas que pasan por San Lucas para llegar a otro destino y a
veces pasan allí la noche. Luego está el turismo extranjero, estas son personas
que trabajan con la Parroquia en San Lucas y llegan a hacer servicio de
voluntarios. En su mayoría estas personas son estadounidenses y se están bajo
la custodia de la Parroquia entre una semana y un año. Luego está el turismo
nacional. Estas son pocas personas que llegan de la costa sur o del altiplano a
conocer un lugar nuevo. Llegan a San Lucas en picop, camioneta o en lancha a
nadar y hacer un picnic en la playa pública. Por último está el turismo de
chaleteros. Un “chaletero” es la definición de una persona que es dueña de un
“chalet”, lo cual es una casa vacacional. Este tipo de turismo también es
turismo nacional. Por lo general son personas procedentes de la capital y de
buena situación económica.
La
relación entre los chaleteros y los locales en San Lucas me pareció un tema muy
importante de entrada ya que no siempre es una relación buena. Quería
determinar cuál era el sentimiento mutuo entre los chaleteros y los locales
para identificar problemas que afectarán el desarrollo turístico de la región.
Quería
identificar los problemas existentes para poder entender más la relación, los
problemas si es que habían y así poder sugerir soluciones en el futuro para
desarrollo turístico y trato con comunidades.
Encontré
que si había problemas pero no tan graves como me hubiera imaginado. Esto es lo
que describiré en el trabajo.
Al leer
este papel tal vez la gente que ha visto algunos de los problemas en
comunidades ya sea con chaleteros extranjeros o capitalinos puedan entender más
la situación y así poder tener más conocimiento de ella. Pudiendo así resolver
los problemas que se presenten en el futuro en lugares con una situación
similar.
Metodología:
La
metodología utilizada es más la de una etnografía rápida. Viví en la cabecera
municipal de San Lucas Tolimán seis semanas con una familia Kakchiquel. Diseñé
una serie de entrevistas para lograr conseguir la información necesaria para la
realización del trabajo. Entrevisté a tres diferentes grupos de personas:
locales, dueños o empleados de negocios que atendían a chaleteros. Para cada
uno de estos tres grupos tenía entrevistas diferentes. Con los locales fueron
más entrevistas informales utilizando muestreo de conveniencia. Con los dueños
de negocios fueron entrevistas semi formales o semi estructuradas y con los
chaleteros fueron entrevistas formales o semi formales. También utilicé
observación participativa.
Para las entrevistas con los dueños o empleados de negocios
fue más fácil el muestro ya que pude abarcar casi toda la población. Con los
locales utilicé más que todo muestro de conveniencia y el efecto de bola de
nieve. Ahora con los chaleteros pude hacer citas para las entrevistas formales
y al resto los ubique en el embarcadero las conchitas.
Contenido:
San Lucas Tolimán es un municipio
ubicado a orillas del Lago de Atitlán en el departamento de Sololá, occidente
de Guatemala. San Lucas está compuesto de 19 centros poblados entre los cuales
está el casco municipal, aldeas, colonias, caseríos y parajes. También existen
10 fincas muy extensas donde vive parte de la población de San Lucas. Entre todos
estos poblados hay 22,000 habitantes siendo 11,000 de ellos residentes de la
cabecera municipal. El 20 % de la población de San Lucas Tolimán es ladina y 80
% son indígenas de la etnia Kakchiquel. Muchos de los habitantes de San Lucas
Tolimán viven en extrema pobreza y trabajan de la agricultura, ya sea
cultivando sus propias parcelas o siendo empleados por fincas de alrededor.
En el municipio hay aproximadamente 150 chalets. La mayoría
de chalets se encuentran en el Paraje Pacoc y en la colonia Pachitulul. Los
chaleteros llegan un promedio de ocho veces al año a sus casas en las orillas
del Lago de Atitlán. La mayor parte de los chaleteros tienen muy buenos empleos
en la capital siendo desde políticos hasta dueños de fábricas. Esto les permite
tener otra casa aparte de la que utilizan para vivir y mantenerla en buenas
condiciones. Tener chalet en el Lago de Atitlán es algo que es muy prestigioso
en la sociedad guatemalteca ya que muestra poder económico y éxito en los
negocios.
Esto muestra la diferencia de estilos de vida entre estos
dos grupos de personas. Ambos grupos son Guatemaltecos pero un grupo lucha por
sobrevivir mientras el otro grupo no tiene que preocuparse tanto por su buena
situación económica.
Locales:
Pude realizar varias
entrevistas con personas locales. Las preguntas efectuadas más que todo tenían
que ver de lo que ellos pensaban de los chaleteros. Tuve una variedad de
respuestas entrevistando a estas personas. Tuve la oportunidad de entrevistar a
un señor agricultor. Él me contó que él creía que si había problemas entre los
locales y los chaleteros. Él decía que ellos entraban al pueblo en sus carros
grandes y caros, creyéndose solamente porque ellos tenían más dinero que los
indígenas. Me dijo que él creía que ellos no se tenían que portar así ya que
todos éramos humanos y solamente porque ellos [San Luqueños] tenían más
necesidad no era para que los trataran de menos.
También hable con un líder comunitario que trabaja en
muchos de los comités locales incluyendo ser el alcalde auxiliar de su
comunidad. Este señor no está de acuerdo con muchas de las actitudes de los
chaleteros ya que limitan mucho a las comunidades de San Lucas. Según él, la
normativa para el uso del Lago dice que: “el estado dice que hay 200 metros de
área libre de la orlilla para tierra adentro. Pero los chaleteros han privado
este derecho diciendo que la constitución dice que se debe de respetar la
propiedad privada”. Con esto viene la limitación de playas públicas para la
población.
Hay personas a las que les hablé que se quejaban de la basura que pasaban tirando los chaleteros al pueblo. “Ellos sólo vienen, pasan su feriado mientras nosotros trabajamos y de allí pasan botando su basura en vez de llevársela de regreso a Guatemala de donde la trajeron. Eso nos causa un gran problema a nosotros con la contaminación del Lago”. También escuché varias veces decir a las personas que los chaleteros no se involucraban con la comunidad, y que sólo llegaban a pasársela bien.
También hubo personas que se quejaron de que los chaleteros regaban sus plantas en los jardines y que eso ensuciaba el Lago y que la municipalidad no los dejaba a ellos echar agua frente a sus casas por los problemas del agua que habían en los pueblos.
Más que todo esas fueron unas de las respuestas negativa
que recibí. La mayor parte de la población local era indiferente a los
chaleteros. Un señor lo mencionó: “A mí la verdad no me importan los
chaleteros, ellos vienen y se la pasan bien porque tienen pisto. No que uno
aquí no se puede dar el lujo de estar yendo a todas partes a pasar los fines de
semana. Yo tengo que trabajar para poder sostener a mi familia”.
Algunos mostraban indiferencia pero se notaba en sus caras
que no estaban completamente a gusto con los chaleteros. Son como un mal
irremediable, dijo un señor, que “tal vez no nos gusta que estén aquí pero no
podemos hacer nada, y además proporcionan empleos, ya que ellos contratan a
locales para que sean sus guardianes.”
También hubo quienes les gustaba que llegaran los
chaleteros. Según muchos de los entrevistados ellos pasaban por el pueblo, no
causaban problemas, no se metían con nadie y a lo mejor dejaban dinero lo que
mejoraba la economía del pueblo. Puedo mencionar que un 95% de los
entrevistados me dijo que mejoraba la economía del pueblo y que eso era algo
muy bueno de los chaleteros.
Creo que los locales están en una posición en la que a
veces no les agradan mucho los chaleteros. Esto es algo trivial porque a
ninguno de los locales a los cuales entrevisté había tenido problemas con chaleteros.
También hay quienes no les importan los chaleteros y hasta piensan que es un
bien para la economía de la comunidad.
Empleados
o dueños de negocios que atienden a los chaleteros:
Los
tipos de negocios escogidos para entrevistar en San Lucas fueron hoteles,
talleres, ferreterías, tienditas y un embarcadero.
Entre
los negocios que atienden a chaleteros en San Lucas Tolimán hay un embarcadero
llamado Las Conchitas. Aquí muchos chaleteros guardan sus lanchas. En el
embarcadero por una mensualidad les guardan la lancha, les dan mantenimiento,
ofrecen servicio de enderezado y pintura, trabajo en fibra de vidrio, servicio
de parqueo, servicio de remolque de lancha y servicio de baños. Lo que hacen
los chaleteros es llegar, esperar que les bajen la lancha, guardan el carro y
se van a sus casas en sus lanchas. Algunos chaleteros pasan a comprar café a un
hotel o pasan de largo directamente a sus casas. La mayoría no pasan más de
media hora en San Lucas. Los chaleteros pasan un promedio de 15 minutos en Las
Conchitas.
Al entrevistar al encargado en Las Conchitas me explicó que
los chaleteros no causaban ningún mal en el pueblo. Lo único malo que hacían
era quemar combustible en el Lago pero por lo demás él no miraba ningún
problema, ni de parte de él ni de parte de la comunidad. Me informó que ellos
atendían a 150 familias con lancha en total. Que por cada fin de semana llegaba
un promedio de 12 a 15 personas a utilizar el servicio de ellos.
Hablé con otro señor que trabaja en Las Conchitas pero por
su propia cuenta. Sube de la costa sur los fines de semana a ayudar a los
chaleteros subir sus cosas del muelle al carro. Al preguntarle qué pensaba él
de los chaleteros contestó que había algunos que eran muy creídos y pesados
pero que la mayoría eran muy amable con él ya que llevaba más de 17 años de
estar trabajando allí y que lo conocían muy bien. Según él mientras más
educación tengan, son más pesados. Que fueran los chaleteros allí le ayudaba
mucho porque sólo con las propinas que ellos le daban él podía ganar mucho
dinero en un fin de semana.
Al hablar con la propietaria de una tiendita que queda en
la calle que va al embarcadero pude ver que ella no tenía ningún problema con
los chaleteros. “A mi me ayuda mucho el negocio de los chaleteros, ellos vienen
y me compran más que todo cervezas y doble litros de aguas gaseosas. Yo no creo
que tenga nada de malo que ellos estén aquí ya que mejora nuestra economía”.
Tuve la oportunidad de entrevistar a la propietaria del
hotel más lujoso de San Lucas. Ella es capitalina y al preguntarle cómo miraba
ella la relación entre los chaleteros y los locales me contestó que ella sentía
que no había una conexión. Que ella veía que los locales los miraban como los
altos que tenían dinero y que los chaleteros ni les ponían atención a los
locales. Ella creía que era una relación existente por necesidad. También
pensaba que algo bueno de la interacción entre ambos grupos era que los
locales, al ver algo diferente [otro estilo de vida], podían luchar más por
mejorar en un futuro. Ella se relacionaba directamente con los chaleteros ya
que muchas veces pasaban a comer al restaurante del hotel, a tomar un café o
que se quedaban visitas de los chaleteros que no cabían en los chalets.
Entre los que trabajaban directamente con los chaleteros no
pude ver mayor problema. Talvez es algo lógico pero no se puede generalizar.
Los chaleteros quieren esos servicios y los que trabajan en ellos necesitan de
los chaleteros para poder sobrevivir. Por esta cuenta no vi ningún problema
entre estos dos grupos de personas.
Chaleteros:
Muchos de los chaleteros que pasan por San Lucas Tolimán no
necesariamente tienen sus chalets en ese municipio. Varios de los entrevistados
tienen casas en Santiago Atitlán y San Antonio Palopó pero pasan por San Lucas
ya que no tienen acceso de carretera y utilizan el embarcadero Las Conchitas.
En Las Conchitas los fines de semana fue donde pude conseguir el mayor número
de mis entrevistas. Fue un poco el problema porque las personas pasaban muy
deprisa, listas para regresar a la ciudad de Guatemala. Todos de los
entrevistados viven en la ciudad y algunos eran dueños de grandes negocios y
otros de negocios no tan grandes.
Los chaleteros llegan un promedio de una vez cada 2 meses a
sus casas y siempre van para Semana Santa y Año Nuevo.
Tuve varias conclusiones con las entrevistas con los
chaleteros. Todos los chaleteros tenían guardianes viviendo en sus terrenos.
Los guardianes eran del municipio en el cual quedaba la casa del dueño y la
mayor parte de los guardianes vivían allí con sus familias. El cien porciento
de los chaleteros informó que la relación con el guardián de su terreno era
excelente y que estarían dispuestos a ayudarlos a ellos y a sus familias en
caso de alguna emergencia o en la educación de sus hijos. Creo que los
guardianes a la larga son los más favorecidos en que lleguen los chaleteros.
La mayor parte de los chaleteros casi nunca entraban al
pueblo, solamente de entrada y de salida de Atitlán.
A todos los chaleteros les pregunté cómo pensaban ellos que
estaba la relación entre ellos y los locales. Recibí muchas diferentes
respuestas pero nunca indicaba un gran problema. Eran por ejemplo: “Es buena
pero casi nula”, “Es indiferente”, “Creo que ha podido ser problemática por los
asaltos antes pero ahora es mejor”, “Muy buena”.
Esto muestra un nivel de desinterés por parte de los
chaleteros. Ellos realmente no tienen que estar en el pueblo porque van a sus
casas a pasársela bien y a seguir un estilo de vida que los hace sentir bien.
Los chaleteros comparten terrenos con familiares y están
allí de 30 años atrás hasta ahora.
La mayor parte de los chaleteros tratan de comprar toda la
materia prima para sus chalets (cemento, laminas, madera) en San Lucas Tolimán.
Algunos porque quieren apoyar a la comunidad y otros por comodidad. La mayor
parte de ellos traen todas sus legumbres compradas desde Guatemala. Solamente
unos muy pocos disfrutan ir al mercado en San Lucas y comprar allí su comida.
La mitad de los chaleteros
entrevistados si tenían algo que vender lo hacían en San Lucas y la otra mitad
lo hacía en Guatemala. Esto era por razones de solidaridad en el caso que las
vendieran en San Lucas, por lo general a través de el embarcadero Las
Conchitas.
Si los
chaleteros tenían que reparar algo de sus casas 100% de ellos iban a buscar
servicio a San Lucas Tolimán. Eso significa que aunque la casa quedara en San
Antonio o en Santiago la gente prefería buscar la mano de obra en San Lucas. Al
preguntarles por qué en San Lucas casi todos contestaron que por comodidad.
Ninguno
de los entrevistados chaleteros habían tenido un problema de asalto, maltrato o
un robo estando en San Lucas o sus chalets en los últimos 10 años.
Después
de hacer varias entrevistas a chaleteros me di cuenta de que algunos
contestaban cómo les gustaría que fuera la relación entre chaleteros y locales
y me di cuenta de que a veces no todo era tan bonito como lo hacían sonar.
En una
entrevista que pude hacer, después de terminar mi cuestionario y de seguir la
plática fueron saliendo problemitas que las personas veían como, por ejemplo,
un problema con la basura. Los chaleteros se sienten con el derecho de llegar y
dejar su basura en el pueblo mientras que a los locales no les gusta eso. Al
preguntarle a los chaleteros por qué no se llevaban su basura de regreso a
Guatemala contestaron que ellos no pensaban poner tanta basura en su carro. Si
ellos iban a pasar una semana (para semana santa) y llegaban unas 20 personas,
que eso era demasiada basura y que ellos no pensaban llevársela entre el carro.
Otro
problema que surgió era uno de invasiones. Como lo chaleteros no vivían es sus
casas que a veces llegaban sin avisar y entre semana y habían cientas de gentes
jugando, nadando, a veces hasta utilizando las casas. Los chaleteros pensaban
que eso era invasión, violación de ley y una falta muy grave. Estando en San
Lucas escuché más de una vez que la gente se iba a hacer días de campo a
chalets porque tenían los jardines más bonitos. A los chaleteros que les
platiqué sobre este tema me dijeron que ellos creían que los que iban de día de
campo amenazaban a los guardianes y que no podían hacer nada de las invasiones
por eso.
El
último problema que pude identificar por las entrevistas fue el del
resentimiento. Sin llegar a conclusiones y saliendo de la boca de algunos
chaleteros literalmente, ellos decían que a veces sentían un poco de
resentimiento. Al preguntarles qué síntomas sentían mencionaron algunos
ejemplos. “A veces uno va manejando por San Lucas y la gente que va caminando a
media calle no se quita del camino”. También mencionaron miradas y
comportamientos de las personas.
A
muchos de los entrevistados les hice una última pregunta. ¿Estando usted en su
casa, se siente 100% cómodo, sin miedo y seguro? Ninguno me pudo decir que sí.
Que siempre estaba latente ese miedito a ser asaltados o ir manejando y que les
pasara algo. Aunque esto creo que es un problema a nivel nacional y no sólo a
escala de San Lucas Tolimán.
Análisis
y Conclusiones:
De toda la convivencia que tuve en San Lucas y todas las entrevistas que pude efectuar a los diferentes grupos de personas me pude dar cuenta de ciertas cosas.
Creo
que si existe un conflicto entre los locales de San Lucas Tolimán y los
chaleteros. No es un conflicto muy notable. Uno tendría que observar muy de
cerca o ser uno de estos dos grupos para darse cuenta. Es algo tan sútil que
puede pasar por desapercibido por algunos locales tanto como unos chaleteros.
Creo que depende de las experiencias personales de cada persona. Pero
indudablemente hay un conflicto.
Los
chaleteros están un poco indiferentes de la comunidad porque ellos no van a
hacer trabajo comunitario a San Lucas. Lo que a ellos les interesa es pasársela
bien con su familia en la comodidad de su hogar en Atitlán tratando de sentir
un poco de seguridad.
Hay
locales que no les importa la presencia de los chaleteros, tal vez porque nunca
han tenido una mala experiencia y hasta se pueden beneficiar del turismo de los
chaleteros en San Lucas.
Creo
que existe un mayor problema cuando se trata de locales a chaleteros que de
negocios a chaleteros o de chaleteros a locales. Les cuesta más a los locales
lidiar con los chaleteros que al revez.
Veo que
hay un problema y veo que tiene consecuencias. Sé qué es lo que siente la gente
y he visto algunas reacciones. Lo que no puedo hacer después de un estudio de
seis semanas es determinar exactamente el origen o la raíz del problema. Creo
que necesitaría más tiempo y convivencia con ambos bando tanto como más
investigación en general. Si es que algún día se puede asumir cuál es el
verdadero problema.
Yo
pienso que si tiene una solución que no podría generalizar y decir cuál es.
¿Por qué los chaleteros van a venir y repentinamente sentirse responsables de
la felicidad de un pueblo? ¿O por qué los locales van a venir y sentirse
responsables de atender bien a los chaleteros si de todas formas no les
incumbe?
Para que el problema mejore va a tener que haber un mayor interés de los dos bandos y para que esto suceda creo que el problema tiene que empeorar o que ambos bandos mejoren su conciencia social.
Podrá
ser un peor problema a largo plazo para el desarrollo turístico en el futuro en
San Lucas Tolimán. Tal vez eso es necesario para que mejore este problema.
Mientras más malos entendidos hayan ahora, más malos entendidos pueden haber
después.
Por eso
una solución a algunos de los problemas pueden ser que los chaleteros se
involucren más en actividades que los conciernen a ellos como el problema de la
basura o de la contaminación del Lago.
También
siento que es más prestigioso socialmente entre los chaleteros que tener una
buena relación con la comunidad. Es algo que valdría la pena arreglar.
En
general en el país de Guatemala hay muchos malos entendidos como este. Puede
surgir de diferencias muy grandes entre clases sociales. Solamente hay que
tener mucho cuidado que no se salgan del alcance de nuestras manos.
Referencia
Bibliográfica:
Wallace,
T. 2001. Tourism and it’s consequences: Case studies from Quepos and Manuel Antonio, Costa Rica.
Vol. 6. Reports from the 2001 North
Carolina State University Ethnographic Field School in Costa Rica. Raleigh, North Carolina.
W.P.
Handwerker, Quick Ethnography. Chap. 4, How to build a Foundation.