RELACION ENTRE CHALETEROS Y LOCALES EN SAN LUCAS TOLIMAN, ATITLÁN

Catherine Juliana Skaggs Nanne

Universidad del Valle de Guatemala

 

Abstract:

Este trabajo trata acerca de las relaciones entre “chaleteros” (dueños de casas vacacionales) y los locales de San Lucas Tolimán, Sololá. Los chaleteros pasan entre una vez a la semana y una vez al año cada uno por el pueblo teniendo relación directa con los locales de San Lucas, de la etnia kakchiquel. En algunos casos existen buenas relaciones y en otros casos no. Después de seis semanas de trabajo de campo utilizando como metodología entrevistas formales a dueños de establecimientos que ofrecen servicios a chaleteros, entrevistas semi estructuradas y formales a chaleteros y entrevistas a locales utilizando muestreo de conveniencia. También utilicé observación participativa. Tenía las entrevistas preliminares hechas de antemano y se les hacían casi las mismas preguntas dependiendo de la categoría de entrevistado: chaletero, negocio o local.

Mis conclusiones fueron que si hay problemas entre los chaleteros y los locales. No son tan graves como pensé encontrar.

Valdría la pena arreglar los conflictos ahora, antes que afecten el desarrollo turístico en San Lucas en el futuro.

Introducción:

          En San Lucas Tolimán existen varios tipos diferentes de turismo. Uno es el turismo de paso. Son personas que pasan por San Lucas para llegar a otro destino y a veces pasan allí la noche. Luego está el turismo extranjero, estas son personas que trabajan con la Parroquia en San Lucas y llegan a hacer servicio de voluntarios. En su mayoría estas personas son estadounidenses y se están bajo la custodia de la Parroquia entre una semana y un año. Luego está el turismo nacional. Estas son pocas personas que llegan de la costa sur o del altiplano a conocer un lugar nuevo. Llegan a San Lucas en picop, camioneta o en lancha a nadar y hacer un picnic en la playa pública. Por último está el turismo de chaleteros. Un “chaletero” es la definición de una persona que es dueña de un “chalet”, lo cual es una casa vacacional. Este tipo de turismo también es turismo nacional. Por lo general son personas procedentes de la capital y de buena situación económica.

La relación entre los chaleteros y los locales en San Lucas me pareció un tema muy importante de entrada ya que no siempre es una relación buena. Quería determinar cuál era el sentimiento mutuo entre los chaleteros y los locales para identificar problemas que afectarán el desarrollo turístico de la región.

Quería identificar los problemas existentes para poder entender más la relación, los problemas si es que habían y así poder sugerir soluciones en el futuro para desarrollo turístico y trato con comunidades.

Encontré que si había problemas pero no tan graves como me hubiera imaginado. Esto es lo que describiré en el trabajo.

Al leer este papel tal vez la gente que ha visto algunos de los problemas en comunidades ya sea con chaleteros extranjeros o capitalinos puedan entender más la situación y así poder tener más conocimiento de ella. Pudiendo así resolver los problemas que se presenten en el futuro en lugares con una situación similar.

Metodología:

          La metodología utilizada es más la de una etnografía rápida. Viví en la cabecera municipal de San Lucas Tolimán seis semanas con una familia Kakchiquel. Diseñé una serie de entrevistas para lograr conseguir la información necesaria para la realización del trabajo. Entrevisté a tres diferentes grupos de personas: locales, dueños o empleados de negocios que atendían a chaleteros. Para cada uno de estos tres grupos tenía entrevistas diferentes. Con los locales fueron más entrevistas informales utilizando muestreo de conveniencia. Con los dueños de negocios fueron entrevistas semi formales o semi estructuradas y con los chaleteros fueron entrevistas formales o semi formales. También utilicé observación participativa.

          Para las entrevistas con los dueños o empleados de negocios fue más fácil el muestro ya que pude abarcar casi toda la población. Con los locales utilicé más que todo muestro de conveniencia y el efecto de bola de nieve. Ahora con los chaleteros pude hacer citas para las entrevistas formales y al resto los ubique en el embarcadero las conchitas.

Contenido:

          San Lucas Tolimán es un municipio ubicado a orillas del Lago de Atitlán en el departamento de Sololá, occidente de Guatemala. San Lucas está compuesto de 19 centros poblados entre los cuales está el casco municipal, aldeas, colonias, caseríos y parajes. También existen 10 fincas muy extensas donde vive parte de la población de San Lucas. Entre todos estos poblados hay 22,000 habitantes siendo 11,000 de ellos residentes de la cabecera municipal. El 20 % de la población de San Lucas Tolimán es ladina y 80 % son indígenas de la etnia Kakchiquel. Muchos de los habitantes de San Lucas Tolimán viven en extrema pobreza y trabajan de la agricultura, ya sea cultivando sus propias parcelas o siendo empleados por fincas de alrededor.

          En el municipio hay aproximadamente 150 chalets. La mayoría de chalets se encuentran en el Paraje Pacoc y en la colonia Pachitulul. Los chaleteros llegan un promedio de ocho veces al año a sus casas en las orillas del Lago de Atitlán. La mayor parte de los chaleteros tienen muy buenos empleos en la capital siendo desde políticos hasta dueños de fábricas. Esto les permite tener otra casa aparte de la que utilizan para vivir y mantenerla en buenas condiciones. Tener chalet en el Lago de Atitlán es algo que es muy prestigioso en la sociedad guatemalteca ya que muestra poder económico y éxito en los negocios.

          Esto muestra la diferencia de estilos de vida entre estos dos grupos de personas. Ambos grupos son Guatemaltecos pero un grupo lucha por sobrevivir mientras el otro grupo no tiene que preocuparse tanto por su buena situación económica.

Locales:

Pude realizar varias entrevistas con personas locales. Las preguntas efectuadas más que todo tenían que ver de lo que ellos pensaban de los chaleteros. Tuve una variedad de respuestas entrevistando a estas personas. Tuve la oportunidad de entrevistar a un señor agricultor. Él me contó que él creía que si había problemas entre los locales y los chaleteros. Él decía que ellos entraban al pueblo en sus carros grandes y caros, creyéndose solamente porque ellos tenían más dinero que los indígenas. Me dijo que él creía que ellos no se tenían que portar así ya que todos éramos humanos y solamente porque ellos [San Luqueños] tenían más necesidad no era para que los trataran de menos.

          También hable con un líder comunitario que trabaja en muchos de los comités locales incluyendo ser el alcalde auxiliar de su comunidad. Este señor no está de acuerdo con muchas de las actitudes de los chaleteros ya que limitan mucho a las comunidades de San Lucas. Según él, la normativa para el uso del Lago dice que: “el estado dice que hay 200 metros de área libre de la orlilla para tierra adentro. Pero los chaleteros han privado este derecho diciendo que la constitución dice que se debe de respetar la propiedad privada”. Con esto viene la limitación de playas públicas para la población.

            Hay personas a las que les hablé que se quejaban de la basura que pasaban tirando los chaleteros al pueblo. “Ellos sólo vienen, pasan su feriado mientras nosotros trabajamos y de allí pasan botando su basura en vez de llevársela de regreso a Guatemala de donde la trajeron. Eso nos causa un gran problema a nosotros con la contaminación del Lago”. También escuché varias veces decir a las personas que los chaleteros no se involucraban con la comunidad, y que sólo llegaban a pasársela bien.

También hubo personas que se quejaron de que los chaleteros regaban sus plantas en los jardines y que eso ensuciaba el Lago y que la municipalidad no los dejaba a ellos echar agua frente a sus casas por los problemas del agua que habían en los pueblos.

          Más que todo esas fueron unas de las respuestas negativa que recibí. La mayor parte de la población local era indiferente a los chaleteros. Un señor lo mencionó: “A mí la verdad no me importan los chaleteros, ellos vienen y se la pasan bien porque tienen pisto. No que uno aquí no se puede dar el lujo de estar yendo a todas partes a pasar los fines de semana. Yo tengo que trabajar para poder sostener a mi familia”.

          Algunos mostraban indiferencia pero se notaba en sus caras que no estaban completamente a gusto con los chaleteros. Son como un mal irremediable, dijo un señor, que “tal vez no nos gusta que estén aquí pero no podemos hacer nada, y además proporcionan empleos, ya que ellos contratan a locales para que sean sus guardianes.”

          También hubo quienes les gustaba que llegaran los chaleteros. Según muchos de los entrevistados ellos pasaban por el pueblo, no causaban problemas, no se metían con nadie y a lo mejor dejaban dinero lo que mejoraba la economía del pueblo. Puedo mencionar que un 95% de los entrevistados me dijo que mejoraba la economía del pueblo y que eso era algo muy bueno de los chaleteros.

          Creo que los locales están en una posición en la que a veces no les agradan mucho los chaleteros. Esto es algo trivial porque a ninguno de los locales a los cuales entrevisté había tenido problemas con chaleteros. También hay quienes no les importan los chaleteros y hasta piensan que es un bien para la economía de la comunidad.

 

Empleados o dueños de negocios que atienden a los chaleteros:

          Los tipos de negocios escogidos para entrevistar en San Lucas fueron hoteles, talleres, ferreterías, tienditas y un embarcadero.

          Entre los negocios que atienden a chaleteros en San Lucas Tolimán hay un embarcadero llamado Las Conchitas. Aquí muchos chaleteros guardan sus lanchas. En el embarcadero por una mensualidad les guardan la lancha, les dan mantenimiento, ofrecen servicio de enderezado y pintura, trabajo en fibra de vidrio, servicio de parqueo, servicio de remolque de lancha y servicio de baños. Lo que hacen los chaleteros es llegar, esperar que les bajen la lancha, guardan el carro y se van a sus casas en sus lanchas. Algunos chaleteros pasan a comprar café a un hotel o pasan de largo directamente a sus casas. La mayoría no pasan más de media hora en San Lucas. Los chaleteros pasan un promedio de 15 minutos en Las Conchitas.

          Al entrevistar al encargado en Las Conchitas me explicó que los chaleteros no causaban ningún mal en el pueblo. Lo único malo que hacían era quemar combustible en el Lago pero por lo demás él no miraba ningún problema, ni de parte de él ni de parte de la comunidad. Me informó que ellos atendían a 150 familias con lancha en total. Que por cada fin de semana llegaba un promedio de 12 a 15 personas a utilizar el servicio de ellos.

          Hablé con otro señor que trabaja en Las Conchitas pero por su propia cuenta. Sube de la costa sur los fines de semana a ayudar a los chaleteros subir sus cosas del muelle al carro. Al preguntarle qué pensaba él de los chaleteros contestó que había algunos que eran muy creídos y pesados pero que la mayoría eran muy amable con él ya que llevaba más de 17 años de estar trabajando allí y que lo conocían muy bien. Según él mientras más educación tengan, son más pesados. Que fueran los chaleteros allí le ayudaba mucho porque sólo con las propinas que ellos le daban él podía ganar mucho dinero en un fin de semana.

          Al hablar con la propietaria de una tiendita que queda en la calle que va al embarcadero pude ver que ella no tenía ningún problema con los chaleteros. “A mi me ayuda mucho el negocio de los chaleteros, ellos vienen y me compran más que todo cervezas y doble litros de aguas gaseosas. Yo no creo que tenga nada de malo que ellos estén aquí ya que mejora nuestra economía”.

          Tuve la oportunidad de entrevistar a la propietaria del hotel más lujoso de San Lucas. Ella es capitalina y al preguntarle cómo miraba ella la relación entre los chaleteros y los locales me contestó que ella sentía que no había una conexión. Que ella veía que los locales los miraban como los altos que tenían dinero y que los chaleteros ni les ponían atención a los locales. Ella creía que era una relación existente por necesidad. También pensaba que algo bueno de la interacción entre ambos grupos era que los locales, al ver algo diferente [otro estilo de vida], podían luchar más por mejorar en un futuro. Ella se relacionaba directamente con los chaleteros ya que muchas veces pasaban a comer al restaurante del hotel, a tomar un café o que se quedaban visitas de los chaleteros que no cabían en los chalets.

          Entre los que trabajaban directamente con los chaleteros no pude ver mayor problema. Talvez es algo lógico pero no se puede generalizar. Los chaleteros quieren esos servicios y los que trabajan en ellos necesitan de los chaleteros para poder sobrevivir. Por esta cuenta no vi ningún problema entre estos dos grupos de personas.

Chaleteros:

          Muchos de los chaleteros que pasan por San Lucas Tolimán no necesariamente tienen sus chalets en ese municipio. Varios de los entrevistados tienen casas en Santiago Atitlán y San Antonio Palopó pero pasan por San Lucas ya que no tienen acceso de carretera y utilizan el embarcadero Las Conchitas. En Las Conchitas los fines de semana fue donde pude conseguir el mayor número de mis entrevistas. Fue un poco el problema porque las personas pasaban muy deprisa, listas para regresar a la ciudad de Guatemala. Todos de los entrevistados viven en la ciudad y algunos eran dueños de grandes negocios y otros de negocios no tan grandes.

          Los chaleteros llegan un promedio de una vez cada 2 meses a sus casas y siempre van para Semana Santa y Año Nuevo.

          Tuve varias conclusiones con las entrevistas con los chaleteros. Todos los chaleteros tenían guardianes viviendo en sus terrenos. Los guardianes eran del municipio en el cual quedaba la casa del dueño y la mayor parte de los guardianes vivían allí con sus familias. El cien porciento de los chaleteros informó que la relación con el guardián de su terreno era excelente y que estarían dispuestos a ayudarlos a ellos y a sus familias en caso de alguna emergencia o en la educación de sus hijos. Creo que los guardianes a la larga son los más favorecidos en que lleguen los chaleteros.

          La mayor parte de los chaleteros casi nunca entraban al pueblo, solamente de entrada y de salida de Atitlán.

          A todos los chaleteros les pregunté cómo pensaban ellos que estaba la relación entre ellos y los locales. Recibí muchas diferentes respuestas pero nunca indicaba un gran problema. Eran por ejemplo: “Es buena pero casi nula”, “Es indiferente”, “Creo que ha podido ser problemática por los asaltos antes pero ahora es mejor”, “Muy buena”.

          Esto muestra un nivel de desinterés por parte de los chaleteros. Ellos realmente no tienen que estar en el pueblo porque van a sus casas a pasársela bien y a seguir un estilo de vida que los hace sentir bien.

          Los chaleteros comparten terrenos con familiares y están allí de 30 años atrás hasta ahora.

          La mayor parte de los chaleteros tratan de comprar toda la materia prima para sus chalets (cemento, laminas, madera) en San Lucas Tolimán. Algunos porque quieren apoyar a la comunidad y otros por comodidad. La mayor parte de ellos traen todas sus legumbres compradas desde Guatemala. Solamente unos muy pocos disfrutan ir al mercado en San Lucas y comprar allí su comida.

          La mitad de los chaleteros entrevistados si tenían algo que vender lo hacían en San Lucas y la otra mitad lo hacía en Guatemala. Esto era por razones de solidaridad en el caso que las vendieran en San Lucas, por lo general a través de el embarcadero Las Conchitas.

Si los chaleteros tenían que reparar algo de sus casas 100% de ellos iban a buscar servicio a San Lucas Tolimán. Eso significa que aunque la casa quedara en San Antonio o en Santiago la gente prefería buscar la mano de obra en San Lucas. Al preguntarles por qué en San Lucas casi todos contestaron que por comodidad.

Ninguno de los entrevistados chaleteros habían tenido un problema de asalto, maltrato o un robo estando en San Lucas o sus chalets en los últimos 10 años.

Después de hacer varias entrevistas a chaleteros me di cuenta de que algunos contestaban cómo les gustaría que fuera la relación entre chaleteros y locales y me di cuenta de que a veces no todo era tan bonito como lo hacían sonar.

En una entrevista que pude hacer, después de terminar mi cuestionario y de seguir la plática fueron saliendo problemitas que las personas veían como, por ejemplo, un problema con la basura. Los chaleteros se sienten con el derecho de llegar y dejar su basura en el pueblo mientras que a los locales no les gusta eso. Al preguntarle a los chaleteros por qué no se llevaban su basura de regreso a Guatemala contestaron que ellos no pensaban poner tanta basura en su carro. Si ellos iban a pasar una semana (para semana santa) y llegaban unas 20 personas, que eso era demasiada basura y que ellos no pensaban llevársela entre el carro.

Otro problema que surgió era uno de invasiones. Como lo chaleteros no vivían es sus casas que a veces llegaban sin avisar y entre semana y habían cientas de gentes jugando, nadando, a veces hasta utilizando las casas. Los chaleteros pensaban que eso era invasión, violación de ley y una falta muy grave. Estando en San Lucas escuché más de una vez que la gente se iba a hacer días de campo a chalets porque tenían los jardines más bonitos. A los chaleteros que les platiqué sobre este tema me dijeron que ellos creían que los que iban de día de campo amenazaban a los guardianes y que no podían hacer nada de las invasiones por eso.

El último problema que pude identificar por las entrevistas fue el del resentimiento. Sin llegar a conclusiones y saliendo de la boca de algunos chaleteros literalmente, ellos decían que a veces sentían un poco de resentimiento. Al preguntarles qué síntomas sentían mencionaron algunos ejemplos. “A veces uno va manejando por San Lucas y la gente que va caminando a media calle no se quita del camino”. También mencionaron miradas y comportamientos de las personas.

A muchos de los entrevistados les hice una última pregunta. ¿Estando usted en su casa, se siente 100% cómodo, sin miedo y seguro? Ninguno me pudo decir que sí. Que siempre estaba latente ese miedito a ser asaltados o ir manejando y que les pasara algo. Aunque esto creo que es un problema a nivel nacional y no sólo a escala de San Lucas Tolimán.

 

Análisis y Conclusiones:

De toda la convivencia que tuve en San Lucas y todas las entrevistas que pude efectuar a los diferentes grupos de personas me pude dar cuenta de ciertas cosas.

Creo que si existe un conflicto entre los locales de San Lucas Tolimán y los chaleteros. No es un conflicto muy notable. Uno tendría que observar muy de cerca o ser uno de estos dos grupos para darse cuenta. Es algo tan sútil que puede pasar por desapercibido por algunos locales tanto como unos chaleteros. Creo que depende de las experiencias personales de cada persona. Pero indudablemente hay un conflicto.

Los chaleteros están un poco indiferentes de la comunidad porque ellos no van a hacer trabajo comunitario a San Lucas. Lo que a ellos les interesa es pasársela bien con su familia en la comodidad de su hogar en Atitlán tratando de sentir un poco de seguridad.

Hay locales que no les importa la presencia de los chaleteros, tal vez porque nunca han tenido una mala experiencia y hasta se pueden beneficiar del turismo de los chaleteros en San Lucas.

Creo que existe un mayor problema cuando se trata de locales a chaleteros que de negocios a chaleteros o de chaleteros a locales. Les cuesta más a los locales lidiar con los chaleteros que al revez.

Veo que hay un problema y veo que tiene consecuencias. Sé qué es lo que siente la gente y he visto algunas reacciones. Lo que no puedo hacer después de un estudio de seis semanas es determinar exactamente el origen o la raíz del problema. Creo que necesitaría más tiempo y convivencia con ambos bando tanto como más investigación en general. Si es que algún día se puede asumir cuál es el verdadero problema.

Yo pienso que si tiene una solución que no podría generalizar y decir cuál es. ¿Por qué los chaleteros van a venir y repentinamente sentirse responsables de la felicidad de un pueblo? ¿O por qué los locales van a venir y sentirse responsables de atender bien a los chaleteros si de todas formas no les incumbe?

Para que el problema mejore va a tener que haber un mayor interés de los dos bandos y para que esto suceda creo que el problema tiene que empeorar o que ambos bandos mejoren su conciencia social.

Podrá ser un peor problema a largo plazo para el desarrollo turístico en el futuro en San Lucas Tolimán. Tal vez eso es necesario para que mejore este problema. Mientras más malos entendidos hayan ahora, más malos entendidos pueden haber después.

Por eso una solución a algunos de los problemas pueden ser que los chaleteros se involucren más en actividades que los conciernen a ellos como el problema de la basura o de la contaminación del Lago.

También siento que es más prestigioso socialmente entre los chaleteros que tener una buena relación con la comunidad. Es algo que valdría la pena arreglar.

En general en el país de Guatemala hay muchos malos entendidos como este. Puede surgir de diferencias muy grandes entre clases sociales. Solamente hay que tener mucho cuidado que no se salgan del alcance de nuestras manos.

 

 

 

 

Referencia Bibliográfica:

 

Wallace, T. 2001. Tourism and it’s consequences: Case studies from       Quepos and Manuel Antonio, Costa Rica. Vol. 6. Reports from the   2001 North Carolina State University Ethnographic Field School in Costa Rica. Raleigh, North Carolina.

 

W.P. Handwerker, Quick Ethnography. Chap. 4, How to build a       Foundation.