En la imagen, termitas rey y reina formando una colonia. EFE
- Los científicos estudiaron 30 colonias de termitas japonesas
Las
reinas secundarias se apareen con el rey y así aumente rápidamente el
número de miembros de la colonia y disminuya la monogamia
CHARLOTTE, CAROLINA DEL NORTE.- La
termita reina no sólo forma una colonia y se aparea con el rey para
tener descendientes obreros y soldados: también es capaz de traer al
mundo a otras reinas, secundarias, sin relacionarse con el macho.
Este
doble mecanismo de reproducción, sexual y asexual, tiene como objetivo
que las reinas secundarias se apareen con el rey y así aumente
rápidamente el número de miembros de la colonia y disminuya la
monogamia.
Esos son los resultados de una investigación de la
North Carolina State University (EU), y de las universidades japonesas
de Okayama, Kyoto y Kyukyus, que hoy aparece publicada en la revista
"Science".
Los científicos estudiaron 30 colonias de termitas
japonesas, Reticulitermes speratus, y observaron que la reina no estaba
presente en muchas de ellas y que su puesto había sido ocupado
exitosamente por numerosas reinas secundarias.
Sin embargo, el
rey sí que seguía vivo, lo que prueba que vive más tiempo que la reina
primaria, quien tiene una fuerte necesidad de traer al mundo reinas
sucesoras que mantengan de forma eficiente la vida de la colonia.
Las
reinas y los reyes primarios tienen alas y vuelan desde su nido natal a
otros lugares para formar nuevas colonias, mientras que las reinas
secundarias no pueden volar y permanecen siempre en el mismo sitio,
donde su función es poner huevos.
La reina primaria y las secundarias no coinciden en la colonia, ya que éstas comienzan a vivir justo cuando la primera muere.
Cuando
analizaron el ADN de las termitas, descubrieron que las reinas
secundarias tenían los genes de las primarias, pero no de los reyes, lo
que indica una reproducción asexual en la que el macho no está
involucrado -un proceso llamado partogénesis-.
Las termitas
trabajadoras y las termitas soldados de la colonia, de ambos sexos, sí
que compartían trazos genéticos del rey y la reina, por lo que fueron
procreados mediante la reproducción sexual.
"La reproducción
sexual se utiliza para producir la mayor parte de los miembros de la
colonia -soldados, trabajadores y reinas primarias- y la reproducción
asexual únicamente para traer el mundo reinas secundarias", explicó a
Efe el responsable de la investigación, Ed Vargo.
Lo que el
científico y sus colegas no saben es cómo las reinas deciden utilizar
la partogénesis: si pone huevos asexuales todo el tiempo o sólo pueden
hacerlo antes de morir.
Los beneficios de producir reinas
secundarias de forma asexual es que la primaria traspasa su material
genético completo, de forma que sus reales hijas tengan su mismo ADN y,
al aparearse con el rey, lo vayan pasando a nuevas generaciones.
Si
las secundarias hubieran nacido tras el apareamiento de la hembra y el
macho, tendrían la mitad de los genes de cada uno y al mantener
relaciones sexuales con su padre la endogamia de la colonia aumentaría.
Las
reinas secundarias, hechas a imagen y semejanza de su madre, se aparean
y multiplican rápidamente el número de miembros de la colonia.
Muchos
animales, especialmente los insectos, pueden reproducirse a veces de
forma asexual, pero casi siempre cuando no encuentran un macho con el
que aparearse.
Es inusual que un animal pueda llevar a cabo
ambas reproducciones a la vez: se sabe que en una especie de hormiga
las reinas nacen de forma asexual, a diferencia de los trabajadores,
pero no permanecen en el nido y su mecanismo no evita la monogamia.
Ahora, el equipo investigador estudiará si otras especies de termitas también poseen este sistema dual de reproducción.
Según
Vargo, estas investigaciones podrían contribuir a frenar el crecimiento
de ciertas castas de insectos que constituyen plagas dañinas.